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Las personas con discapacidad deben ser escuchadas, también en el ámbito de la cooperación internacional al desarrollo

La pobreza y la discapacidad se refuerzan mutuamente: más del 80% de las personas con discapacidad en las regiones en desarrollo viven bajo el umbral de la pobreza. La celebración del 3 de diciembre como Día Internacional de las Personas con Discapacidad decretado por la ONU tiene por objeto sensibilizar sobre las preocupaciones de este colectivo. Mediante proyectos en Burkina Faso y Bangladesh, Suiza abre perspectivas de futuro para personas con una deficiencia corporal, mental o psíquica, algo especialmente importante en tiempos de COVID-19.

Una niña de Bangladesh con una discapacidad corporal sentada en una acera.

La Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad promueve su inclusión, también en el ámbito de la cooperación internacional y la ayuda humanitaria. © Keystone

Personas que no pueden caminar, pero no tienen silla de ruedas; que no oyen, pero no disponen de un aparato auditivo; o que tienen un desorden mental y no pueden explicarse: mil millones de personas viven en el mundo con una discapacidad; cuatro de cada cinco en el Sur Global. En los países en desarrollo, las mujeres y los niños con una discapacidad figuran entre las personas más vulnerables y desfavorecidas. Los pobres suelen sufrir más discapacidades que los ricos, dado que a menudo las deficiencias se deben a la desnutrición o malnutrición y a la falta de atención médica. Se carece de los recursos financieros para una operación o la gente ni siquiera sabe que una enfermedad ocular como las cataratas puede tratarse. Además, tanto las deficiencias corporales como psíquicas son a menudo consecuencia de una guerra civil o de accidentes con minas antipersonales o municiones en racimo. En 2020, casi la mitad de las víctimas de las bombas de racimo en Siria, Irak y Sudán del Sur eran niños.

Ayuda de emergencia por la COVID-19 para personas con discapacidad en Burkina Faso y Bangladesh

La COSUDE presta apoyo en el norte de Burkina Faso a las ONG Misión Cristiana para Ciegos (CBM) y Fairmed, como contrapartes encargadas de la ejecución de un proyecto de ayuda de emergencia por la COVID-19. En esta región pobre de Burkina Faso, viven muchos desplazados internos, entre los cuales también hay personas con discapacidad que se han visto muy afectadas económicamente por las restricciones relacionadas con el coronavirus. Gracias al proyecto, 450 hogares, de los cuales una cuarta parte tiene una persona con discapacidad, disponen libremente de transferencias en efectivo, es decir, de dinero que les permite subvenir por sí mismas a sus necesidades. Con este apoyo financiero, las familias pueden adquirir lo que necesitan con mayor urgencia, como por ejemplo: alimentos, asistencia médica o incluso un pequeño animal para restablecer sus medios de subsistencia. Asimismo, el personal del proyecto sensibiliza a las autoridades locales y las organizaciones regionales acerca de las necesidades específicas de las personas con discapacidad y las medidas preventivas contra la COVID-19 que se adaptan a ellas.

En Bangladesh, desde el otoño de 2020 hasta mediados de 2021, la COSUDE también financió un proyecto inclusivo de CBM y Fairmed para luchar contra la pandemia. “Inclusivo” significa que se tuvieron en cuenta las preocupaciones de las personas con discapacidad en todos los niveles del proyecto. Además de recibir una ayuda financiera de emergencia, las personas con discapacidad obtuvieron un apoyo psicológico.

Todavía queda mucho por hacer

Las personas con discapacidad solo tienen un acceso limitado a los servicios de salud, la rehabilitación, la educación y el trabajo. La situación de los niños, que ven su desarrollo impedido por barreras físicas, sociales y culturales, es especialmente grave. Según la UNESCO, en las regiones en desarrollo, solo un 2% de todos los niños con una discapacidad va a la escuela.

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Las personas con una discapacidad corporal o mental son, con mayor frecuencia, víctimas de la marginación, la exclusión social, la violencia y los malos tratos. Las limitaciones corporales o mentales son solo una parte del problema. Las principales barreras son contextuales: a menudo faltan leyes, medios, conocimientos y posibilidades para reducir las barreras con que se topan las personas con discapacidad. Cuando se tomen en consideración las discapacidades desde el principio, en el jardín de infancia, la escuela, la vivienda, el lugar de trabajo y el ocio, entonces se dará un gran paso hacia la inclusión.

La COSUDE quiere que en el futuro se integre sistemáticamente el apoyo a las personas con discapacidad en la cooperación internacional. Para ello, es necesario un mejor sistema de información y datos sobre la situación de las personas afectadas en los países en desarrollo.

Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad

Suiza ratificó la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en 2014, comprometiéndose a incluir a las personas con discapacidad en el ámbito nacional, pero también en la cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria. La Convención aspira a asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente.

La COSUDE apoya los programas inclusivos de las organizaciones de desarrollo y de sus aliados como, por ejemplo, la Misión Cristiana para Ciegos (CBM) y Fairmed, cuenta con una persona encargada de la inclusión y es miembro de la Red de Acción Global sobre Discapacidad (GLAD).

Ámbito nacional

A escala nacional, la Convención es aplicada por la Confederación, los cantones y los municipios. El 22 de junio de 2011, el Consejo Federal adoptó las directivas sobre el empleo y la integración de las personas con discapacidad en la Administración Federal, que se aplican conjuntamente con la Oficina Federal para la Igualdad de las Personas con Discapacidad y la Sección Igualdad de Oportunidades del DFAE. En el plan de acción del DFAE sobre la igualdad de oportunidades profesionales, la diversidad y la inclusión para el período 2021-2028, se integra el tema de las personas con discapacidad a largo plazo.

Estrategia de cooperación internacional de Suiza

Mediante su estrategia de cooperación internacional 2021-2024, Suiza contribuye a la igualdad de las personas con discapacidad, la reducción de la pobreza y la aplicación de la Agenda 2030. La aplicación de la Agenda 2030 reviste una importancia vital para las personas con discapacidad, en particular el objetivo 10, que promueve la inclusión social, económica y política de todas las personas, independientemente de su edad, sexo, discapacidad, raza, religión, etnia u origen.