Sin las mujeres no hay paz: XV aniversario de la Resolución 1325 de la ONU

Artículo, 09.09.2015

Hace 15 años el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la Resolución 1325 sobre las mujeres, la paz y la seguridad con una convicción: la participación de las mujeres en los procesos de paz ayuda a encontrar soluciones pragmáticas y abre la puerta a una paz y una seguridad individual más duraderas. Suiza fue uno de los primeros países en esforzarse por aplicarla y tiene la intención de reafirmar su papel pionero en la materia. Una conferencia internacional de seguimiento organizada en Ginebra el 9 de septiembre de 2015 permitió realizar un análisis de la situación.

Desde hace 15 años, la ONU trabaja activamente en favor de la protección de las mujeres en los conflictos y de su integración en los procesos de paz.

Dado que las mujeres son tan víctimas de los conflictos como los hombres, es esencial hacerlas participar plenamente en su resolución y en la subsiguiente labor de reconstrucción. Hace 15 años, el Consejo de Seguridad de la ONU envió una señal fuerte al adoptar la Resolución 1325 sobre las mujeres, la paz y la seguridad. Esta resolución insta a todos los actores implicados en conflictos y situaciones frágiles a:

  • fortalecer la participación de las mujeres en la prevención de los conflictos y los esfuerzos para promover la paz,
  • proteger los derechos de las mujeres y las niñas durante y después de los conflictos armados, tener en cuenta sus necesidades y prevenir la violencia por motivos de género,
  • aumentar la participación de las mujeres en las operaciones de ayuda de emergencia y de reconstrucción.

Si quienes sufren los actos de violencia armada, las encarcelaciones y las desapariciones son mayoritariamente hombres, la violencia perpetrada contra la población civil en tiempos de guerra afecta principalmente a las mujeres. Forzadas a desplazarse aun cuando a menudo son ellas solas quienes garantizan el sustento de la familia, las mujeres se ven directamente afectadas por las dificultades de abastecimiento y, por lo tanto, son las primeras en depender de la ayuda humanitaria. Muchas son víctimas de la violencia sexual, siendo utilizadas estratégicamente como arma de guerra, y corren el riesgo de ser reclutadas por la fuerza por grupos armados. Al mismo tiempo, miles de mujeres de todo el mundo se esfuerzan por construir una sociedad no violenta, pero en los procesos oficiales de paz sus voces son raramente escuchadas.

Papel pionero de Suiza

Suiza fue uno de los primeros países en adoptar un plan nacional de acción para la aplicación de la Resolución 1325 y, con motivo del XV aniversario de su adopción, quiere reafirmar el papel pionero que ha desempeñado en la materia. El 9 de septiembre, la Dirección Seguridad Humana (DSH) y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) del DFAE organizaron una conferencia internacional en la Casa de la Paz en Ginebra. Hoy ya no se trata de plantearse la participación o no de las mujeres en los procesos de paz, sino de cómo mejorar la calidad de su participación. Este fue el eje central de la conferencia, uno de cuyos objetivos fue recabar las experiencias y las opiniones de diferentes actores locales e internacionales a fin de transmitirlas a la reunión de alto nivel prevista en Nueva York el próximo mes de octubre.

Conferencia “XV Aniversario de la Resolución 1325 de la ONU sobre mujeres, paz y seguridad: Análisis y perspectivas”, comunicado de prensa del 9.9. 2015 (en)

No obstante, es preciso constatar que la Resolución 1325 no ha tenido hasta la fecha los efectos esperados. El número de mujeres que ocupan puestos clave en el sistema de las Naciones Unidas, en los gobiernos y en las misiones de paz civiles y militares sigue siendo insuficiente. Hasta ahora, pocas mujeres han participado en negociaciones oficiales de paz, ya sea como negociadoras, mediadoras u observadoras.

En los países en situaciones de conflicto o posteriores a un conflicto, es a nivel de la sociedad civil donde la resolución ha tenido más efecto: las organizaciones de mujeres se basan en el derecho de participación que les garantiza la Resolución 1325 para hacer valer sus reivindicaciones ante los beligerantes y los detentores del poder, sobre todo por lo que respecta a las estructuras transitorias. En muchos países, Suiza intenta respaldar los esfuerzos de la sociedad civil y tender puentes entre los grupos de mujeres y los procesos oficiales de paz.